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AYUNO EN EL MAR MUERTO... UNA DE LAS MEJORES EXPERIENCIAS DE MI VIDA

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AYUNO EN EL MAR MUERTO... UNA DE LAS MEJORES EXPERIENCIAS DE MI VIDA

Marta Verges

TODO EMPEZÓ…

Cuando leí  que la diabetes tipo 1 y 2 con una alimentación cruda, es posible revertirla por completo en 21 días en un 53% de los casos la de tipo 1 y en un 30% de los casos la del tipo 2 me quedé estupefacta. He tenido una pareja y varios buenos amigos diabéticos y comprendo el compromiso que supone de por vida cambiar sus hábitos y perder un trocito de su libertad.

Era un dato muy serio como para creérselo ciegamente. Hace tiempo que sigo a Gabriel Cousens, homeópata que lleva practicando la medicina holística durante muchos años y que se ha especializado en tratar la diabetes a base de ayunos con zumos verdes y alimentación cruda y que ha obtenido estos resultados desde hace ya muchos años.

Parece increíble pero os puedo asegurar de primera mano que es cierto.

Dedicándome a la alimentación cruda a la vez que alimentándome de ella, cuando leí estas cifras me quedé del todo impresionada. ¿Era esto posible? A medida que uno entra en la alimentación más limpia y consciente y va tirando del hilo se encuentra datos que a veces más que científicos parecen arte de magia. Esta vez no quería perder la oportunidad de vivir en directo la experiencia con Gabriel Cousens. Quería pasar de un dato leído al azar a una experiencia vivida.

No contaba con 21 días pero sí quería conocer a esta eminencia considerada gurú  de la alimentación cruda en persona. Aunque su base está en Arizona, sabía que cada año, cómo buen judío y seguidor de la Kabbalah, visitaba Israel para llevar a cabo un retiro de 7 días de ayuno a base de zumos verdes.

Israel es una tierra que llevo en el corazón, así que la curiosidad me empujaba a lanzarme a la aventura. Varios retos se me presentaban por delante, el primero regresar a Israel con los últimos desafortunados acontecimientos y por supuesto ayunar durante 7 días. Mi tope estaba en 3 días. A pesar de los mensajes desalentadores que la mente siempre nos regala con su buena fe de protegernos, algo más allá de mi voluntad me decía: ¡ves! ¡Tienes que ir! Creo que nunca había tardado tanto en darle al enter en el momento de registrarme al programa y finalmente fue esa llamada de la curiosidad y el amor por Israel la que apretó por mí la tecla.

El retiro se llevó a cabo en el tradicional kibbutz Almog al lado del Mar Muerto. Éramos 100 las personas venidas de todo el mundo, que nos reunimos allí. USA, Suiza, Bélgica, Maldivas, Italia, Sudáfrica, Turquia, Japón, Inglaterra, Montenegro, Israel y por supuesto España. Entre ellas unas 15 personas con diabetes, unas con tipo 1 y otras con tipo 2.

Es muy enriquecedor conocer las diferentes historias que a cada uno le llevaron allí. Personas de todas las edades entre 25 y 75 años, muchas con problemas de salud: cándidas, cáncer, diabetes, hipertensión, artritis, problemas digestivos, alergias… otras buscando experiencias o profundizando en el autoconocimiento y en la espiritualidad.

El caso que más me impactó fue el de Riuka, una valiente mujer inglesa de 75 años que acababa de pasar un cáncer y venía a limpiarse de toda la quimioterapia que había recibido. Cuando llegó su liberación de toxinas, pasó 3 días sin poder salir de la habitación por lo que había personas que la atendían especialmente. Cuando al quinto día vimos sus vivos y brillantes ojos azules de nuevo en la mesa del jardín en busca, por su propio pie, de su zumo verde, fue un auténtico regalo para todos.

AYUNAR DURANTE 7 DÍAS

Ayunar durante 7 días, aunque cada persona es un mundo,  sigue un proceso bastante matemático. Van apareciendo una serie de síntomas que siguen unos parámetros que se repiten. En mi caso los clavé.

El primer y segundo día el cuerpo se va movilizando y preparando y la acidez general empieza a aumentar debido a la combustión de las reservas energéticas de nuestro organismo y a la liberación de las toxinas que todavía no han encontrado la fluidez de los canales de expulsión para eliminarse.

El tercer día aparecen los síntomas más intensos. Esto es debido a que hay más toxinas de las que el cuerpo puede eliminar en ese momento. El cuerpo se siente débil y los dolores de cabeza, náuseas o malestar general se intensifican.

El cuarto día uno siente la mente muy clara y limpia y es cuando aparece la vulnerabilidad del detox emocional. Me di cuenta de ello cuando al darme un golpecito de nada con el mango de una puerta me entraron ganas de llorar. Uno se siente a flor de piel, sin barreras ni corazas. Contrariamente a lo que puede parecer, es una emoción muy reconfortante. No es tristeza, es vulnerabilidad, es como estar en casa y poder dejarse caer, dejar abrir al corazón sin miedo. Es sentir empatía por todo lo que nos rodea comprendiendo los sentimientos de los demás. Todos estábamos en la misma sintonía por lo que os podéis imaginar el confort de compartir esta vulnerabilidad junto con los abrazos y el soporte de los compañeros.

A partir del quinto día el organismo ya ha sido capaz de gestionar la liberación del primer cargamento en masa de toxinas y la sangre empieza a recuperar un estado más alcalino, por lo que se experimenta mucho bienestar y un aumento de energía considerable.

LOS REGALOS DEL AYUNO

“el ayuno no es una cuestión de estómago, sino de corazón” (San Agustín)

Cuando uno llega al séptimo y último día de ayuno, lleno de energía, con una sensación de ligereza y paz absoluta, una mente clara que ya no lucha, una piel llena de brillo y una luz espectacular en los ojos… comprende que la mayor energía  que necesitael ser humano no viene, o al menos no exclusivamente, de la comida. Puede que os parezca increíble, pero más increíble es experimentarlo.

Los compañeros afectados de diabetes no cabían en sí de la emoción, todos habían conseguido bajar sus niveles de insulina en sangre y reducir la medicación a la vez que se sentían con más energía vital que nunca. Todos se marcharon con indicaciones claras de como reorientar su alimentación en cuanto a la combinación y preparación de alimentos para mantener la medicación al mínimo. Una vez se experimenta la sensación de ser menos dependiente de la medicación sobreviene una gran motivación por ser más responsables con la dieta.

 

LA SENSACIÓN DE HAMBRE

La sensación de hambre, junto con la idea de que uno va a desfallecer por la falta de nutrientes, son los dos miedos que a priori una persona que practica ayuno por primera vez tiene.

Os puedo asegurar que la mayoría de las veces que tenemos sensación de hambre es por un  aspecto automático mental y/o emocional. Cuando las células están nutridas, como es el caso del ayuno con zumos verdes, y la mente está en paz y relajada, y se recibe amor y seguridad del entorno no existe sensación de hambre. Durante mi proceso solamente apareció dos veces y fue muy interesante observar el hambre, las sensaciones y su origen.

SLOWFOOD MEDITATION… VOLVER A MASTICAR

Volver a masticar fue una auténtica experiencia religiosa. ¿Cómo explicarlo? Imagínate el primer día de primavera que desnudas tus pies para caminar por la hierba mojada y puedes sentir cada una de las sensaciones que estrenan las plantas de tus pies. El primer plato sólido fue el desayuno del día 8, una pequeña ensalada con brotes y un poquito de tahini diluido en agua. Nunca algo tan sencillo había sido ¡tan rico!, ¡tan especial!, ¡tan exquisito!, ¡tan poderoso! no solo para el cuerpo sino también para la mente.

Podía sentir como cada bocado masticado más de 40 veces para hacerlo casi líquido llegaba deliciosamente al estómago, se absorbía y regaba absolutamente cada una de mis células. Todos en silencio llevamos a cabo el mismo ritual de darnos cuenta del regalo de la vida que es alimentarnos. Experimenté la alimentación consciente en su grado máximo y es tan emocionante la experiencia que de mis ojos brotaban sin parar lágrimas de dicha y agradecimiento como pocas veces he experimentado.

Estoy inmensamente agradecida por esta experiencia de vida que sin duda repetiré ya sin miedo porque ya siempre se va a quedar como una herramienta más de salud para utilizar cuando el cuerpo y la mente necesitan un descanso, un respiro.